EneeCon significativas reformas y luego de mes y medio de intensas negociaciones, se llegó a un acuerdo satisfactorio entre la Empresa Eléctrica de Cortés (Elcosa) y autoridades gubernamentales para ampliar por dos años, un contrato de generación de energía térmica de 80 megavatios.

Esta es la segunda vez que el gobierno amplía el contrato a esta empresa que está situada en Puerto Cortés y que en 1993 firmó su primer acuerdo comercial.Las condiciones El gerente de Elcosa, Salomón Ordóñez, expresó que este nuevo convenio se suscribe en similares condiciones financieras y técnicas al contrato negociado de manera reciente entre el gobierno y la empresa Luz y Fuerza de San Lorenzo (Lufussa), situada en San Lorenzo Valle.En su momento, funcionarios de la Empresa Nacional de Energía Eléctrica (ENEE) anunciaron que en este caso, negociaron los costos fijos a 8.98 centavos de dólar el kilovatio hora y costo variable a 16.48 centavos de dólar.

Además que gracias a esta negociación con Lufussa se lograría un ahorro de 800 millones de lempiras en el transcurso de dos años.Por su parte, el gerente de Elcosa, estimó que firmarán el lunes de la próxima semana la ampliación del contrato con el gobierno. En este nuevo acuerdo, la ENEE se libera de una cláusula que la obligaba a comprar energía a Elcosa y se modifica la cláusula del arbitraje para solucionar controversias.De manera previa, el gerente de a ENEE, Emil Hawit, expresó que a Elcosa se le solicitaba precios referenciales respecto a los cotizados en Centroamérica y competitivos con base a la planta generadora que poseen.

El gerente de Elcosa expresó que brindaron los precios referencialeas solicitados por los funcionarios gubernamentales. “Creemos, sin embargo, que este es el preámbulo de lo que ocurrirá cuando entre en vigencia la nueva Ley General de la Industria Eléctrica que se publicará en los próximos días en el diario oficial La Gaceta”, indicó. Fue del parecer que mediante esta negociación se posicionan como competidores de generadores eléctricos diseminados en Guatemala y El Salvador.

Fuente: El Heraldo